Destellos placenteros
Aquellas amenidades que los ojos deleitan
aquellos breves destellos placenteros,
tienen reminiscencias de claridades propias
dormidas dentro.
Si no ocurriesen en ti no ocurrirían afuera,
nada te despertaría.
Amanecer, armonía celestial,
mas aún si es sábado,
la luz empapa cuanto toca
y cada cosa está hecha por ella.
Te llama la belleza, te llama.
Amas el fuego que ella enciende, amas.
Criatura que ves, ahora escucha,
no has de vivir si no vives,
reúne el eco de los candiles que en tu interior viven
y conócelos,
son tu riqueza,
como rocío bebido por la hierba,
como ojos de pájaro reflejando el sol,
hoja de brote y retoño,
que sólo será una vez,
una sola,
y nunca más.